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jueves, 25 de julio de 2019

.Bert Hellinger.

Palabras de un Maestro de nuestro Tiempo:
Bert Hellinger

“La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene. La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo. La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí entre la luz.

La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar. La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas. La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes. La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO. La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir. La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser. La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro. La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir. La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo.

La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar. La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar. La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos. La vida te niega tu divinidad , hasta que lo ves en todos”.

sábado, 6 de diciembre de 2014

.Orden de amor


El segundo orden del amor es de una simplicidad extraordinaria: las personas están mejor cuando ocupan el lugar que les corresponde y no otro, lo que, traducido a los sistemas familiares, significa que los hijos sean hijos y los padres sean padres, y que en la pareja ambos sean adultos, iguales en rango, y caminen lado a lado. Si enunciarlo es fácil, que se cumpla no lo es tanto. ¿Cuántos hijos no se ven llevados a tomar la posición invisible de padres de sus padres, especialmente cuando éstos los perdieron pronto o los rechazaron (y entonces, sin darse cuenta, buscan en los hijos lo que les faltó de sus padres), y los hijos lo asumen por amor, al precio a veces de llevar mochilas y fardos que dificultan su propia vida y expansión? ¿Cuántos hijos se encuentran implicados con uno de sus padres en contra del otro, o se sienten la pareja invisible de uno de ellos, o están demasiado cerca de uno de sus progenitores y en contra del otro, o hacen malabarismos emocionales y enferman en un intento heroico de preservar un buen lugar a sus padres en su corazón? No debemos olvidar que el anhelo genuino de los hijos es aunar a ambos padres en su interior, con independencia de lo que pase o haya pasado entre ellos. Demasiados padres se comportan como pequeños y demasiados hijos se comportan como grandes y especiales, transgrediendo la regla del bienestar en las familias: cada quien en el lugar que le corresponde. Y esto significa también que los posteriores se apoyan en los anteriores y orientan su mirada hacia el futuro. Es lo que en sociedades más tribales se vive como apoyo en los ancestros, a los cuales se honra y venera
Joan Garriga