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domingo, 9 de diciembre de 2012

.Muestrame como bailas.

Te he enviado mi invitación, la nota inscrita en la palma de mi mano por el fuego de la vida. No saltes y grites, “¡Sí, esto es lo que quiero! ¡Hagámoslo!” Simplemente ponte de pie en silencio y baila conmigo. Enséñame cómo sigues a tus deseos más profundos, descendiendo en espiral hacia la aflicción dentro de la aflicción, y yo te mostraré cómo me estiro hacia adentro y me abro hacia afuera para sentir el beso del Misterio, dulces labios sobre los míos, a cada día. No me digas que quieres guardar al mundo entero en tu corazón. Muéstrame cómo te niegas a hacerle daño a otro sin abandonarte a ti mismo cuando estás lastimado y temeroso de no ser amado. Cuéntame una historia acerca de quién eres, y mira quién soy en las historias que estoy viviendo. Y juntos recordaremos que cada uno de nosotros siempre tiene una opción. No me digas cuán maravillosas serán las cosas . . . algún día. Muéstrame que puedes arriesgarte a estar completamente en paz, verdaderamente bien con la manera en que son las cosas ahora, en este justo momento, y de nuevo en el siguiente y en el siguiente y en el siguiente . . . He escuchado suficientes historias de guerreros con audacia heroica. Dime cómo te desmoronas cuando golpeas contra el muro, ese lugar que no puedes atravesar con la fuerza de tu propia voluntad. ¿Qué es lo que te lleva al otro lado de ese muro, hacia la frágil belleza de tu propia humanidad? Y después de habernos mostrado cómo hemos establecido y mantenido los límites claros y saludables que nos ayudan a vivir uno al lado del otro, arriesguémonos a recordar que nunca dejamos de amar silenciosamente a aquellos que una vez amamos en voz alta. Llévame a los lugares de la Tierra que te enseñan a bailar, los lugares donde puedes arriesgarte a dejar que el mundo te rompa el corazón. Y yo te llevaré a los lugares donde la tierra bajo mis pies y las estrellas en lo alto vuelven entero a mi corazón una y otra vez. Muéstrame cómo te haces cargo de los negocios sin permitir que los negocios determinen quién eres. Cuando los niños hayan sido alimentados, pero aún las voces dentro y alrededor de nosotros griten que los deseos del alma tienen un precio demasiado alto, permitámonos recordarnos uno al otro que los asuntos nunca tratan de dinero. Muéstrame cómo ofreces a tu gente y al mundo las historias y canciones que deseas que los hijos de nuestros hijos recuerden, y yo te mostraré cómo lucho no por cambiar al mundo, sino amarlo. Siéntate junto a mí en largos momentos de soledad compartida, conociendo tanto nuestra soledad absoluta como nuestra pertenencia innegable. Baila conmigo en el silencio y en el sonido de las pequeñas palabras cotidianas, sin abrigar ninguna de ellas en mi contra al final del día. Y cuando el sonido de todas las declaraciones de nuestras más sinceras intenciones se haya desvanecido en el viento, baila conmigo en la pausa infinita antes de la siguiente gran inhalación. El aliento que nos respira a todos hacia el Ser, sin llenar el vacío ni desde afuera ni desde adentro. No digas “¡Sí!” Sólo toma mi mano y baila conmigo." Oriah Mountain Dreamer “El blog de Enriqueta Olivari”.

viernes, 28 de enero de 2011

.La Casa de las Relaciones. Parte II.


Hathors ~






La Cocina de la Esperanza y la Desesperación



En algún lugar de la Casa de las Relaciones está la cocina. Aquí es, por supuesto, donde preparamos lo que nos nutre. Conozco a un psiquiatra de Nueva York que tenía una cocina en su consultorio. Después de una sesión de terapia, llevaba a su paciente a la cocina y le convidaba un poco de sopa que él mismo había preparado, de una receta secreta que había perfeccionado a lo largo de años. Creía firmemente que su psicoterapia era más eficaz porque sus pacientes recibían una nutrición física que había sido preparada con amor y a conciencia.



En la cocina de las Relaciones los ingredientes con que hacemos nuestra sopa son el cómo nos hablamos uno a otro, cómo nos tocamos, y cómo hacemos los miles de pequeñas cosas por el otro – o en contra del otro.



Compartimos esta sopa cada día que pasamos con otra persona. Y las emociones y formas de pensamiento que experimentamos uno con otro se metabolizan como parte de nuestra fisicalidad tal como los nutrientes de la comida que comemos. La tonalidad emocional de nuestras relaciones puede elevarnos, mantenernos atascados en lo mismo de siempre, o tirarnos abajo. Así nuestra manera de ver la vida y a nosotros mismos se ve directamente afectada por la esperanza o la desesperación que diariamente comemos emocionalmente.




Hombre Versus Mujer



Hace unos meses ví una calcomanía en un paragolpes.



Decía : Las Mujeres son de Venus, los Hombres son Idiotas.



Imagino que la dueña de la camioneta azul había terminado de una vez por todas con sus compañeros masculinos. En verdad, las relaciones hombre-mujer pueden ser un gran desafío, aunque no sea más que por pura biología. Nuestros cerebros trabajan en forma diferente y nuestras hormonas son diferentes – todo lo cual significa que vemos y experimentamos el mundo en forma radicalmente distinta.



La etnobióloga Terrence McKenna, ya desaparecida, dijo una vez que la testosterona (hormona dominante en los hombres) realmente tiene sólo tres preguntas. Cuando un hombre conoce a alguien, su biología más profunda pregunta: ¿Lo puedo coger? Si no lo puedo coger, ¿lo puedo comer? Y si no lo puedo comer, ¿lo puedo matar?



Se entiende que esto es una super simplificación, porque no todos los hombres encajan en esta descripción, pero tiene algo que recuerda a la conducta masculina. Para colmos, muchos hombres parecen tener un profundo deseo de inseminar a tantas hembras como les sea posible. Esto va en violento contraste con lo que generalmente desean las hembras, un macho único con quien anidar. Y todo esto, al menos según los biólogos, data de nuestras raíces evolutivas.



Yo creo que algo esencial para los hombres y mujeres que sostienen relaciones es entender que de veras experimentan el mundo en forma distinta. Y muchas de estas diferencias tienen origen en su biología peculiar – en el aparato, por así decir.



Ahora bien, algunas de las diferencias entre hombres y mujeres son algo difusas cuando se trata del tema naturaleza versus nutrición – cuánto de nuestra diferencia se debe a la biología y cuánto a la forma en que nos socializan. Todavía no se alcanzó un veredicto, pero los psicólogos de niños han hecho algunas observaciones interesantes.



A un grupo de nenas y nenes de menos de dos años, que no hablaban aún y se presume que tenían poca socialización, los dejaron frente a un televisor a ver dibujitos. Por alguna razón que no era conocida para los niños, los dibujitos desaparecieron y la pantalla quedó vacía. Las nenas gatearon hasta el televisor y trataron de hacerlo funcionar, pero al fallar en sus esfuerzos casi todas se ponían a llorar.



Cuando los nenes se acercaban al televisor y no lo podían hacer funcionar, se ponían a pegarle y patearlo. Parecería que hay alguna diferencia inherente entre los sexos cuando se trata de manejar frustraciones.



También hay diferencias fundamentales en la forma en que nuestros cerebros manejan la información. Algunos neurólogos han estimado que una mujer promedio (vaya a saber qué será eso) tiene 23% más conexiones en el corpus callosum que el hombre promedio (de nuevo, se ignora qué es eso). Lo que nos quieren decir es que las mujeres tienden a tener más canales de comunicación abiertos entre los dos hemisferios cerebrales. Un efecto de esto es que tienen mayor capacidad que los hombres (en general) para comunicar sus sentimientos a través del lenguaje.

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Sin embargo creo que algunas de las diferencias entre hombres y mujeres son el resultado de la socialización. Recuerdo una tarde de verano hace años cuando mi hijo menor, que tenía entonces siete años, había venido conmigo en canoa. Al volver al muelle y bajar, se cayó y se golpeó la pierna contra la reja con un fuerte ruido. Se tomó la pierna e hizo un gesto de dolor. Se le cayeron unas pocas lágrimas de los ojos por la intensidad del dolor, pero no dijo una palabra. Verlo me sacudió. Aunque yo nunca le había dado un mensaje de que los chicos grandes no lloran, por lo visto de algún lado lo había recibido.



Hay unas pocas leyes masculinas que están implícitas entre hombres. No llorar y no mostrar vulnerabilidad son por cierto dos de las más importantes. Pero esta renuencia innata (o a veces incapacidad) de los hombres de mostrar sus sentimientos y su vulnerabilidad es problemática en las relaciones entre hombres y mujeres. Por un lado, las mujeres – y esto es una generalización amplia – tienden más hacia la interconexión en su relación. Compartir los sentimientos y la vulnerabilidad emocional que a veces traen, es un marcador importante para validar la relación. Los hombres, por el otro lado, tienden más hacia la autonomía, y pueden sentir que la vulnerabilidad emocional es amenazante – según haya sido la experiencia de vida de ese hombres en tales cuestiones.



Es una súper-simplificación decir que los hombres confían más en el pensamiento que en el sentimiento, en tanto las mujeres confían más en el sentimiento que en el pensamiento. Pero algo de verdad hay en ello – lo que no estoy seguro es cuánta. Como psicoterapeuta, diré que ha sido muy común que mis pacientes femeninas se quejen de que sus parejas están siempre en lo mental y que se niegan a sentir o no pueden hacerlo. Esta falta de acceso al sentimiento, en general presentaba problemas en la relación.



Por otro lado, he conocido muchas mujeres que tenían el mismo problema, que eran incapaces de sentir, y vivían sus vidas emocionales en lo mental. Estas mujeres, aunque biológicamente femeninas, demostraban claramente rasgos masculinos sesgados desde la cultura. Por eso pienso que esto de pensamiento versus sentimiento tal vez no esté tan arraigado en el género como suponen muchos.



Creo que esto señala uno de los muchos desafíos en el área de la conducta basada en el género, especialmente que nuestros filtros culturales juegan su papel. Esperamos que los hombres se comporten de cierto modo y las mujeres de otro. En tanto esto a veces es así, a menudo no lo es. Confinar a alguien a estereotipos sexuales estrictos es esencialmente un tipo de prisión mental y social. En la realidad, algunos hombres actúan como mujeres (desde nuestra perspectiva socialmente sesgada) en tanto algunas mujeres actúan como hombres .Esto podría resultar de muchos factores, entre ellos, de su ánimus y ánima personales, como ya lo dijimos antes. Cualesquiera sean las razones, cuando una persona en un relación interpreta el mundo solamente a través del pensamiento y la otra lo hace solamente a través del sentimiento, se establece un terreno fértil para los problemas en la relación.



Los hombres en general tienen problema en sus relaciones con las mujeres por varias causas. En principio, como ya dijimos, tienden a evitar la vulnerabilidad emocional y por tanto no disfrutan de hablar de sus sentimientos. Esto es problemático para la mujer, porque ella, en general, usa los sentimientos como un barómetro para saber dónde está su relación.



Otro desafío en las relaciones hombre-mujer es que los hombres tienden a buscar soluciones cuando aparecen los problemas emocionales. Lo he visto una y otra vez en las parejas que vienen a terapia. Cuando la mujer trata de compartir algún material emocional difícil, invariablemente el hombre entra en pánico.



Los hombres tienden a ser autónomos y orientados hacia la acción. Cuando sus parejas están desesperadas, ellos quieren hacer algo para arreglarlo. Pero a veces, tal vez muy a menudo, cuando la mujer está compartiendo sus sentimientos no quiere que su pareja haga algo para arreglarlo. Lo que quiere es que la escuche, que la comprenda, y que sus sentimientos se validen en lugar de descartarse.




Negación y Orgullo



Casi nadie quiere admitir que hizo algo mal. Cuando a uno lo descubren haciendo algo que uno sabe que no debería hacer, suele mentir.



Recuerdo un incidente hace varios años, con mi suegra anterior. Ella era diabética y no debía comer golosinas, hábito que nunca pudo dejar. Una tarde, esperando un taxi, noté que hábilmente deslizaba algo desde la cartera hasta la boca. El marido la enfrentó diciendo “¿Otra vez estás comiendo dulces?”



“¡No!” dijo ella, con la voz distorsionada por el tamaño del bombón que tenía en la boca. Él tomó la cartera y la abrió, descubriendo una colección que hubiera hecho feliz a un niño en noche de Halloween.



Muchos, y me incluyo, funcionamos con lo que llamo el factor Merlín. No me refiero al Merlín famoso como mago, sino a nuestro perro de la casa. Merlín era un canino de razas mezcladas, parte San Bernardo, parte Gran Danés, parte sabueso y parte mastín. En su mejor época, Merlín pesaba cerca de 80 kilos y medía un poco más de dos metros del hocico a la cola.



Si uno lo dejaba, trataba de acomodarse en el regazo. También le gustaba mirar TV con la familia en la sala. No exagero: se sentaba en el sofá con las patas delanteras apoyadas en el piso. Así de grande era Merlín.



Pero su posición favorita era desparramarse en el sofá, a nuestro lado, detrás de nosotros y por encima de nosotros, cosa que desalentábamos, porque, bueno, era en parte sabueso y el olor de su cuerpo podía ser abrumador. Especialmente después de revolcarse en bosta de ciervo, cosa que adoraba hacer en los bosques que rodeaban la casa.



Esto era un ritual que teníamos que soportar varias veces por semana. Es lo que me hizo pensar que tal vez la psicología de la negación tenga raíces caninas. Verán: Merlín pensaba que si él no nos podía ver, entonces nosotros no podíamos verlo a él. De modo que desarrolló el método de escabullirse hacia el sofá, a lugares que sabía que no debía ir. Se trepaba al sofá hacia atrás; sí, iba hacia atrás. Y miraba para otro lado mientras lo hacía, como si ese truco lo hiciera invisible. Invariablemente, uno de los miembros de la familia decía “MERRRLIN” en el tono reprobatorio que los perros casi siempre entienden. Él nos miraba con cara de incredulidad – ¿cómo me vieron?



Creo que la negación en los humanos es así. Si simulamos no notar algo, tal vez los que nos rodean tampoco lo noten. Aunque esto pueda ser cómico a veces, en una relación es un verdadero problema, sobre todo en una Relación Sagrada.



En algunas relaciones la negación funciona. De hecho, sin ella algunas relaciones se harían pedazos. Pero una Relación Sagrada se construye sobre un cimiento de confianza mutua y verdad. Si no hay honestidad entre los dos, la Relación Sagrada no puede existir. De modo que la negación es una especie de toque a funeral para esta clase de relación.



Ser claro y honesto con respecto a todo, cada uno con el otro, puede requerir humildad. También puede ser bastante molesto, les confieso. Que nuestro compañero o uno mismo sea confrontado con una actitud o conducta que no sirve a la relación, es encontrarse cara a cara con el propio carácter – o más precisamente con los propios defectos de carácter.



Nunca olvidaré un comentario de una amiga que ya estaba en los ochenta años. “Todos tenemos defectos fatales; lo importante es qué hacemos con ellos. Eso es lo que cuenta.”



Una Relación Sagrada requiere una honestidad y una impecabilidad que pueden poner rápidamente al descubierto nuestras fallas ocultas y defectos. En tanto este tipo de auto-conocimiento es difícil de manejar, sin él no puede haber crecimiento psicológico y espiritual auténtico – al menos es mi opinión.



Para muchos de nosotros el problema es que ver nuestros defectos y fallas puede ser tan desalentador que simulamos que no existen y, si nos fuerzan a verlos, recurrimos al orgullo.



No estoy hablando del tipo de orgullo que tiene que ver con la autoestima positiva. Hablo del orgullo que esquiva los problemas. Cuando no hay más remedio que afrontar la conciencia de las propias fallas, a menudo el orgullo ayuda a zafar. Tal vez la palabra arrogancia sería mejor, aunque ambos vocablos pueden intercambiarse según el diccionario de mi computadora. La arrogancia aleja a la otra persona; crea una separación inmediata, y ante esa actitud los demás suelen darse por vencidos e irse.



Personalmente, encontré que me sirve ponerle apodos a mis diversas personalidades arrogantes. Uno de ellos es Charles Thomas. Esos eran los nombres de mi padre y mi propio ánimus (aspecto masculino internalizado) lamentablemente tiene algunas cualidades negativas, como la terquedad, por ejemplo. También tengo otro aspecto que es el del avestruz. Ya sabrán que los avestruces muestran una conducta peculiar ante una amenaza o un peligro. ¡Meten la cabeza en un hoyo en el suelo! Esta debe ser su versión de Merlín, el perro de mi familia, del que antes les conté.



En todo caso, dar apodos a estos aspectos de nuestra psicología ayuda a desactivar algo de la carga emocional. Pruébenlo. La próxima vez que uno de estos desagradables y mañosos yoes surjan de sus submundos psicológicos, escandalícenlos poniéndoles un apodo.



Ofrezco esta pequeña sugerencia porque cualquiera que intente una Relación Sagrada necesita conservar su humor. Necesitamos todos los recursos que podamos reunir. Y cuando surge un aspecto de uno mismo que no sólo es mañoso sino directamente negativo en sus efectos, es mejor que lo enfrentemos rápido. Los aspectos negativos propios pueden causar catástrofes en una relación, de modo que mi consejo es enfrentarlos directamente, y nada funciona tan rápido como el humor.



Quienes intentan vivir el experimento de una Relación Sagrada, lo hacen sin ayuda de mapas o de comprensión por parte de la cultura. Es, de hecho, la ruta menos transitada. Así que, de un viajero a otro, ofrezco este simple consejo práctico: la negación, el orgullo y la arrogancia pueden ser nuestros enemigos peores y más escurridizos. Pueden saltar en el momento más inesperado y cuando lo hacen, mi sugerencia es mirar hacia adentro profundamente. ¿Qué estás tratando de evitar y porqué?




Reflexiones Finales



Si hay un consejo que podría compartir con quienes vivimos en la Casa de las Relaciones, es buscar genuinamente comprenderse uno a otro sin proyectar nuestros deseos no asumidos sobre el otro. Y necesitamos celebrar las diferencias entre ambos. Después de todo, es nuestra característica única la que hace interesante la vida. Una relación que prospera no requiere que los dos hagan las mismas cosas, que vean o experimenten el mundo del mismo modo – siempre que haya aceptación, aprecio y respeto mutuos.



Finalmente, sepan que, de vez en cuando, el inodoro va a rebalsar. Lo que esto significa es simplemente que uno o los dos han tragado demasiado resentimiento (mierda) y ha llegado el momento de arreglarlo. Se entiende que es más fácil y menos sucio arreglar los resentimientos cuando son pequeños, pero si uno perdió la oportunidad de hacerlo y el inodoro ya no descarga como solía, es hora de actuar.



Se asombrarían de saber cuánta gente piensa que es señal de abandonar la Casa si hay problemas de cañerías o si las cosas se ponen emocionalmente difíciles. Para estas personas tengo tres pequeñas palabras: consíganse una vida. Asuman algo de responsabilidad. Sostengan una conversación con su pareja de corazón a corazón. Háganle saber lo que sucede, sin culpar, sin manipular y sin avergonzar.



Ahora bien: a veces puede ser su mejor opción irse de la Casa, poner pies en polvorosa y no volver nunca más. Si tu pareja te amenaza físicamente o si te abusa emocionalmente, harías bien en buscar la manera de salir huyendo. Algunas relaciones no merecen que se luche por sacarlas adelante. Algunas son tóxicas y deben abandonarse. Desgraciadamente, no tengo ninguna regla mágica que pueda indicar si tu Casa merece ser salvada o no. Sólo tú puedes decidir eso. Pero si tu pareja no quiere ni hablar sobre tus sentimientos respecto a la relación, e insiste en que todo está bien como está, cuando tú sabes en lo hondo de ti que no está bien, bueno, yo diría que es señal de que hay que hacer las valijas o, si no es posible irse, al menos encontrar formas de cuidarse, en sentido psicológico. En otras palabras, no dejes que una relación negativa socave tu propio sentido de ti mismo o tu autoestima.



Para los que elegimos quedarnos en la Casa de las Relaciones y encontrar el coraje y la gracia para permitir que cada uno de los dos sea quien realmente es, el resultado suele ser mágico. Los compañeros que han estado ocultos uno de otro por sus proyecciones psicológicas y sus resentimientos, de pronto descubren que se ven uno a otro claramente – a veces por primera vez.



Esas habitaciones de la Casa que estaban tan oscuras, de pronto se iluminan con la luz preciosa y duramente ganada de la conciencia de sí. Y las habitaciones cuyas ventanas daban a paredes de ladrillo, de repente se llenan de luz y sol, porque las paredes que nos separaban a uno del otro y del mundo simplemente se disuelven.



El Simbolismo Alquímico de Ánima y Ánimus



En algunas tradiciones alquímicas, especialmente las de Europa, el equilibrio entre Ánima y Ánimus se llama El Andrógino Sagrado y se representa por un hermafrodita – mitad hombre y mitad mujer. En algunas tradiciones esta figura se llama el Hermafrodita Sagrado, palabra que resulta de la unión de Hermes y Afrodita, rostros masculino y femenino de lo divino.



En la iconografía alquímica, la figura del Andrógino a menudo se presenta saliendo de un horno o de una hoguera, a veces con el sol y la luna sobre su cabeza. El fuego representa los fuegos alquímicos de la purificación requerida para lograr la piedra filosofal – un estado elevado de consciencia espiritual (al menos en las formas esotéricas de alquimia interior). En las formas exotéricas (o exteriores) de la alquimia, se creía que la piedra filosofal era un agente catalítico que podía convertir el plomo o los metales bajos en oro.



En la alquimia esotérica, el sol y la luna sobre el hermafrodita representan el equilibrio de los aspectos solar y lunar de la consciencia. Alquímicamente hablando, el sol representa lo masculino (ánimus) y el espíritu, en tanto la luna representa lo femenino (ánima) y la materia. La obra sagrada de la alquimia es equilibrar el sol y la luna para producir el Andrógino Sagrado o Hermafrodita, para obtener acceso a los reinos más altos de la percepción espiritual.



Esto está muy relacionado con la tarea de la psicología junguiana, aunque en la forma alquímica el contexto es espiritual. En la obra de Jung el contexto es psicológico – o tal vez psicoespiritual.



El uso del hermafrodita de la iconografía alquímica aparece también en otras tradiciones. Hay una forma de Shiva que es altamente andrógina. Shiva es el Señor de la Muerte, así como el Protector de los yogis, y en su forma andrógina está fundido con Shakti (el poder femenino del cosmos).



En su forma de Ardhanarishwara, Shiva es un hermafrodita, tanto macho como hembra, y se lo representa con genitales de ambos sexos. Este simbolismo inusual nos habla de uno de los secretos alquímicos más profundos del yoga tántrico – el gran poder espiritual que se gana cuando el masculino y el femenino interiores se conjuntan en equilibrio.



Este equilibrio de las propias energías internas es por cierto la tarea de algunos tipos de yoga. De acuerdo a la anatomía yóguica, tenemos tres canales sutiles que corren por nuestra columna vertebral hasta la parte superior de la cabeza. El canal central se llama sushumna y es el camino de Kundalini Shakti (que se representa como una serpiente enroscada de energía de vida y es de naturaleza femenina). Cuando ella se eleva por la columna, entra en la cabeza y se une con Shiva produciendo la iluminación o liberación.



A cada lado del sushumna hay dos canales. Uno se asocia con el sol interno (o el aspecto masculino de la consciencia), en tanto el otro se asocia con la luna interna (o aspecto femenino de la consciencia). El canal solar se llama pingala y el camino lunar se llama ida. Cuando las energías de ida y pingala están en equilibrio, el yogui puede captar una visión del Ser trascendente siempre presente.



El tema de equilibrar los aspectos masculino y femenino de la consciencia también aparece en el Budismo Tibetano, en la forma de Kalachakra, que describe la unión de deidades masculinas y femeninas en el acto de éxtasis sexual y espiritual. Desde el punto de vista del Kalachakra, este punto de equilibrio de masculino y femenino es la raíz de toda la existencia y de toda creación, ya sea humana como sobrehumana.



Si pasamos nuestra atención de las tradiciones orientales a la judeo cristiana, vemos el tema del Hermafrodita Sagrado que se repite en una ubicación sumamente insólita.



El Evangelio de Tomás es un manuscrito que estuvo perdido hasta la mitad del siglo veinte, cuando se lo descubrió en Egipto formando parte de lo que después se llamaron textos de Nag Hammadi.



En este Evangelio se cita a Jesús diciendo algo que tiene sorprendente parecido con el Sagrado Andrógino de la alquimia clásica y también con la forma Ardhanarishwara del Señor Shiva.



“Cuando consigas que los dos se vuelvan uno, cuando hagas lo interior como lo exterior y lo exterior como lo interior, y lo de arriba sea como lo de abajo, y cuando hagas que la hembra sea una y lo mismo, de modo que ni el macho sea macho ni la hembra sea hembra, … entonces entrarás (en el reino)”



No creo que este pasaje tenga nada que ver con la androginia física sino más bien que el reino es un estado mental de consciencia despierta que se obtiene cuando uno logra equilibrar los aspectos internos masculino y femenino de la consciencia.



miércoles, 19 de enero de 2011

.Las relaciones: Parte I.


Hathors





Tom Kenyon, M.A., Publicado en 2006

En cierta forma, las relaciones son como las casas. Tienen muchas habitaciones y desde cada habitación se ve el mundo de una forma única. Algunas habitaciones tienen ventanas gigantescas para mirar un mundo de inmensas posibilidades. Cuando vivimos la danza de las relaciones en estas habitaciones, la vida parece llena de promesas y potenciales ilimitados. El amor (romántico y de otras clases) puede prosperar en estas habitaciones.

Pero algunas de las habitaciones de la casa dan a paredes de ladrillo. Algunas son tan oscuras que no hay ni un atisbo de posibilidad de iluminación o autoconciencia. Son los espacios difíciles en los que a veces (o tal vez a menudo) nos encontramos en las relaciones.

En tanto estos espacios incómodos de la casa de las relaciones son por lo menos un desafío y merecen mucha atención, en el breve espacio de este artículo me gustaría limitar mi exposición al baño – en realidad al inodoro – y ser tan específico como pueda, con respecto a qué hacer cuando la maldita cosa rebalsa.

Ya sé que algunos piensan que una Relación Sagrada está hecha de maravillosos peluches tibios y arco iris de felicidad. Pero a veces, cuando menos lo esperamos, el inodoro deja de funcionar y la mierda cae en el ventilador – por así decirlo.

Mientras escribo esto, recuerdo un incidente que sucedió hace más de 15 años atrás en un taller de crecimiento personal que yo conducía con un amigo y especialista en rolfing. Era un taller psicológico orientado al cuerpo y había una docena de personas que se habían reunido en la casa de mi amigo. En la primera hora estuvo claro que había mucha mierda psicológica que sacar, si me entienden lo que digo.

Fue en ese momento que los inodoros de la casa dejaron de funcionar – no es chiste. Los malditos no soltaban agua. Para un taller de dos días, no teníamos baños funcionando – una sincronicidad irritante y abrumadora, o una coincidencia si quieren ser más racionales al respecto. De todos modos, el último día del taller, a la última hora, escuchamos sonidos raros desde todos los baños y de repente los inodoros empezaron a eructar. Uno de los participantes fue en puntas de pie al baño más cercano y de repente, sin razón aparente, la cosa empezó a hacer correr agua! Bueno, yo he visto algunas sincronicidades/coincidencias muy extrañas en mis veintitrés años de trabajo como psicoterapeuta, pero ésta creo que entró entre los primeros veinte del ranking.

Si considero esta rareza de los inodoros desde una perspectiva simbólica, realmente nos estábamos aferrando a nuestra mierda. Y sólo cuando la soltamos, psicológicamente hablando, por supuesto, se liberaron los inodoros.

En la Casa de las Relaciones lo que sucede con los inodoros es que a veces rebalsan. Y quienes sostienen relaciones pueden haber notado que estos tipos de inodoro a menudo rebalsan en los momentos más inconvenientes y menos apropiados socialmente.

Podría seguir y seguir hablando

martes, 12 de octubre de 2010

.COMPRENSIÓN AMOROSA.



Los efectos de la comprensión amorosa son inmensamente benéficos, pues es
directamente creadora. Como rayo de sol vital y cálido, fomenta el crecimiento y
la expansión de esas vidas humanas hacia las cuales se dirige y las compenetra
con su sutil y poderosa influencia, evocando directamente al ser interno, el
alma.

El individuo que se siente comprendido en tal forma, se abre y florece y hasta
se transforma casi mágicamente. Desaparecen las actitudes restringidas, tensas y
defensivas. Lo mejor que hay en él aflora natural y fácilmente a la superficie,
y al mismo tiempo se da cuenta de sus posibilidades insospechadas y de la
pequeñez y falsedad de sus pretensiones comunes.

Muchas veces sucede que ante una comprensión amorosa un hombre confiesa
libremente sus errores y pecados y se juzga a sí mismo drásticamente, cosa que
hubiera negado y resentido si otra persona lo expresara como crítica o
acusación. Esto no es sorprendente, pues la comprensión amorosa penetra
profundamente hasta el núcleo y evoca al ser interno, el alma, el cual surge e
inunda de luz al individuo.

Este inmenso poder de la buena, innata y amorosa comprensión, debería despertar
en nosotros la fuerte determinación de lograrlo. Para alcanzar esta realización,
tenemos, ante todo, que cultivar directamente esa cualidad y, luego, eliminar
los obstáculos que impiden o dificultan su desarrollo.

Por lo tanto, debemos esforzarnos en desarrollar, por un lado, amor y visión
interna y, por otro, desinterés, olvido de nosotros mismos y desapego emocional.
En esta forma quizás logremos realizar el propósito principal de nuestra
evolución, un inteligente amor sin apegos que nos proporciona liberación.

Roberto Assagioli - Comprensión Amorosa

martes, 31 de agosto de 2010

.El amor real frente al amor del ego.




El amor es uno de los términos más confundidos de la humanidad, junto con algunos otros, como corazón, Dios, etc. Realmente el amor es esa energía del corazón (del chakra del corazón - 4º chakra) que significa "Unión". Es una energía que está más allá del yo (ego), más allá de sus emociones, sus pensamientos y sus deseos. Es una energía universal que no tiene opuestos (es decir no ama unas cosas y des-ama otras). Y por lo tanto es una energía que nunca está unida al sufrimiento, pues está unida al Ser que realmente somos, y ese Ser (la esencia de Dios, del Espíritu...) está más allá de las dualidades, tengo, no tengo, me quieren, no me quieren. Precisamente, a través de la presencia o no del sufrimiento, podemos identificar cuando estamos en el ego o nos hemos entregado (corazón) a la Presencia del Espíritu en nosotros. Siempre que hay sufrimiento no hay amor real, hay un ego aferrado a algo que desea y que cree no tener.

Desde la óptica del amor del ego, la sexualidad es algo distinto del amor. Desde la óptica del Espíritu la sexualidad es nada más que una poderosa energía. Nosotros la podemos utilizar desde el ego o más allá. Pero su esencia no es distinta del amor.

Lo que siempre hemos llamado amor, estar enamorado... no es tal realmente. Lo que hemos llamado sentir amor por alguien no es sino, "el Hijo de Dios, olvidado de Quién es y perdido en otro yo, en otro ego". Lo digo en términos menos cristianos y más yógicos: "es la mente dormida, olvidada de su Verdadera Naturaleza y perdida en otro ego al que cree necesitar para completarse". Lógicamente, cuando esto es así, el sufrimiento viene de la mano. Pues siempre se presentará cuando buscas en el sitio equivocado. El fracaso será inevitable cuando busques el amor donde no se puede encontrar, cuando busques la paz donde no existe, cuando busques la tranquilidad donde no se encuentra... Es decir, en el exterior.

Y todo esto parece que da mucho miedo. ¿Qué pasa, ya no vamos a poder tener relaciones románticas? ¿Ya no vamos a poder enamorarnos?. Pues así es. Dios no se puede "enamorar" de otro. Dios no se enamora, vive enamorado. Y de lo que se trata ahora en este momento de la Tierra, donde la Tierra está

sábado, 12 de diciembre de 2009

.¿Por qué amamos a quién amamos?.


Como energías unidas en misiones de gravitación importante para llegar al enriquecimiento de la fuente de energía mayor de la cual somos parte, en la cual nos autorecreamos en ella, hacia ella y desde ella, nos reunimos en nuestra vida con aquellas energías cualificadas con la misma misión de vida.

Elegimos la Tierra como lugar donde aprender a cualificar algún aspecto de nuestra información por lo que se crea un campo de atracción entre las energías (almas) con iguales necesidades de experimentación.

Así nos afectan mucho más emocionalmente aquellas personas que portan el patrón elegido

miércoles, 18 de noviembre de 2009

.DEPENDENCIA EMOCIONAL















Incapacidad de ser autosuficientes o de manejar el sufrimiento, vacíos afectivos y miedo a la soledad son las causas más frecuentes de la dependencia emocional. ¿Cómo evitarla?
Por los Licenciados Lily Fontán y Esteban Craig –Psicólogos y Docentes Universitarios Especializados en Terapia e Integración de la Pareja–.

“No puedo vivir sin ti” es una frase que encierra mucho más que amor. Si quien la dice está convencido de ella, significa que al mínimo intento de abandono por parte de su pareja, amenazará con lanzarse de un octavo piso o que, cuantas veces deba enfrentar una situación sin su compañía, sufrirá de inseguridad crónica aguda.
Estas personas, conocidas como dependientes emocionales, concentran toda su capacidad de experimentar placer o bienestar en lo único que existe en el mundo: su pareja. Viven por y para su “media mitad” y tienen como pensamiento recurrente: “Mi pareja lo es todo”. Creen que el hecho de querer a alguien es suficiente par exigir un nivel de entrega igual. Su particular manera de demostrar su amor incluye interrogatorios tales como: “¿con quién hablas?”, “¿en qué estás pensando?” o “¿te gustó?”.

jueves, 8 de octubre de 2009

.Las relaciones como práctica espiritual.



















Mientras el modo de conciencia egotista y todas las estructuras sociales, políticas y económicas que este creó entran en su etapa final y se destruyen, las relaciones entre hombres y mujeres reflejan el profundo estado de crisis en el que la humanidad se encuentra ahora. En la medida en que los humanos se han ido identificando cada vez más con la mente, la mayoría de las relaciones no se arraigan en el Ser y así se convierten en una fuente de dolor y permanecen dominadas por los problemas y el conflicto.

Ahora hay millones de personas que viven solas o como padres solteros, incapaces de establecer una relación íntima o renuentes a repetir el drama demente de las relaciones pasadas. Otros saltan de una relación a otra, de un ciclo de placer y dolor a otro, en busca de la meta esquiva de realización a través de la unión con la polaridad de energía contraria. Otros se comprometen y continúan juntos en una relación disfuncional -en la que prevalece la negatividad- por el bien de los hijos, por la seguridad, la fuerza de la costumbre, el miedo a estar solos o algún otro arreglo «beneficioso», o incluso por la adicción inconsciente a la excitación del drama emocional y el dolor.

Sin embargo, cada crisis supone no sólo un peligro sino también una oportunidad. Si las relaciones energizan y magnifican los patrones de la mente egotista y activan el cuerpo del dolor, como ocurre en estos tiempos, ¿por qué no aceptar este hecho más que tratar de escapar de él? ¿Por qué no cooperar con él en lugar de evitar las relaciones o continuar persiguiendo el fantasma de un compañero ideal como respuesta a sus problemas o como un medio de sentirse realizado? La oportunidad que está oculta en cada crisis no se manifiesta hasta que todos los hechos de una situación dada se reconocen y aceptan completamente. Mientras usted los niegue, mientras trate de escapar de ellos o desee que las cosas sean diferentes, la ventana de la oportunidad no se abrirá, y usted permanecerá atrapado en esa situación, que continuará siendo la misma o se deteriorará más. El reconocimiento y la aceptación de los hechos traen consigo un cierto grado de libertad. Por ejemplo, cuando usted sabe que no hay armonía y se da cuenta de ese hecho, a través de ese conocimiento ha aparecido un nuevo factor y la falta de armonía no puede permanecer sin cambiar. Cuando usted sabe que no está en paz, su conocimiento crea un espacio tranquilo que rodea a su falta de paz en un abrazo amoroso y tierno que la transmuta y la convierte en paz. En cuanto a la transformación interior, no hay nada que usted pueda hacer. No puede transformarse a sí mismo, y ciertamente no puede transformar a su pareja ni a ninguna otra persona. Todo lo que usted puede hacer es crear un espacio para que ocurra la transformación, para que entren la gracia y el amor.

Así pues, siempre que su relación no funcione, siempre que lo «enloquezca» a usted y a su pareja, alégrese. Lo que era inconsciente está saliendo a la luz. Es una oportunidad de salvación. Todo el tiempo esté consciente de ese momento, particularmente de su estado interior. Si hay rabia, sepa que hay rabia. Si hay celos, actitud defensiva, impulso de discutir, necesidad de tener la razón, una frialdad interior que pide amor y atención, o dolor emocional de cualquier tipo, lo que sea, conozca la realidad de ese momento y esté atento a ese conocimiento. La relación entonces se volverá su sadhana, su práctica espiritual. Si usted observa una conducta inconsciente en su compañero, manténgala dentro del abrazo amoroso de su conocimiento para no reaccionar. La inconsciencia y el conocimiento no pueden coexistir durante mucho tiempo, incluso si el conocimiento está en la otra persona y no en la que está actuando llevada por la inconsciencia. La forma de energía que hay tras la hostilidad y el ataque encuentra la presencia del amor absolutamente intolerable. Si usted reacciona ante la inconsciencia de su compañero, se vuelve inconsciente también. Pero si en ese momento se acuerda de conocer su reacción, nada se ha perdido.

La humanidad está bajo una gran presión de evolucionar porque es nuestra única oportunidad de sobrevivir como especie. Esto afecta todos los aspectos de su vida y las relaciones cercanas en particular. Las relaciones nunca antes han sido tan problemáticas ni han estado tan cargadas de conflicto como ahora. Como habrá notado, su objetivo no es hacerlo feliz o realizarlo. Si usted continúa persiguiendo la meta de la salvación a través de una relación, se desilusionará una y otra vez. Pero si usted acepta que la relación es para hacerlo consciente en lugar de feliz, entonces sí le ofrecerá salvación y usted se sintonizará con la conciencia superior que quiere nacer en este mundo. Para quienes se aferran a los patrones antiguos, habrá cada vez más dolor, violencia, confusión y locura.

- Supongo que se necesitan dos para hacer de una relación una práctica espiritual, como usted sugiere. Por ejemplo, mi pareja todavía actúa según los viejos patrones de celos y control. Le he señalado eso muchas veces, pero es incapaz de verlo.

¿Cuántas persona se necesitan para hacer de su vida una práctica espiritual? No importa si su pareja no quiere cooperar. La salud mental -la conciencia- sólo puede llegar a este mundo a través de usted. Usted no necesita esperar a que el mundo se vuelva cuerdo, o a que otro se vuelva consciente, para ser usted un iluminado. Podría llegar a esperar por siempre. No acuse a los demás de ser inconscientes. En el momento en que usted comienza a discutir, se ha identificado con una posición mental y está defendiendo no sólo esa posición sino también su sentido de sí mismo. El ego entra a la carga. Usted se ha vuelto inconsciente. A veces puede ser apropiado señalar ciertos aspectos de la conducta de su cónyuge. Si usted está muy alerta, muy presente, puede hacer eso sin involucrar el ego, sin culpar, acusar o hacer daño al otro. Cuando su compañero actúa inconscientemente, abandone todo juicio. El juicio es, o bien confundir la conducta de alguien con quien es esa persona o proyectar la propia inconsciencia en otra persona y confundir eso con lo que es ella. Abandonar el juicio no significa que usted no reconozca la disfunción y la inconsciencia cuando la vea. Significa ser «el que conoce» en lugar de «ser la reacción» y el juez. Entonces, o bien usted estará totalmente libre de reacción o reaccionará y aún será el que conoce, el espacio en el que la reacción se observa y se le permite ser. En lugar de luchar contra la oscuridad, usted trae la luz. En lugar de reaccionar al error, usted lo ve y sin embargo al mismo tiempo mira a través de él. Ser el que conoce crea un espacio claro de presencia amorosa que permite a todas las cosas y a todas las personas ser como son. No existe mayor catalizador para la transformación. Si usted practica esto, su compañero no puede quedarse con usted y permanecer inconsciente.

Si ambos están de acuerdo en que la relación será su práctica espiritual, mucho mejor. Entonces pueden expresar sus pensamientos y sentimientos mutuamente tan pronto como ocurran, o tan pronto como una reacción surja, de modo que no crean una brecha de tiempo en la que una emoción o una queja se encone y crezca. Aprenda a dar expresión a lo que siente sin acusar. Aprenda a escuchar a su compañero en una forma abierta, no defensiva. Déle espacio para expresarse. Esté presente. Acusar, defenderse, atacar, todos esos patrones diseñados para fortalecer o proteger el ego o para llenar sus necesidades se volverán innecesarios. Dar espacio a los demás -y a usted mismo- es vital. El amor no puede florecer sin ello. Cuando usted ha suprimido los dos factores que destruyen las relaciones, cuando el cuerpo del dolor se ha transmutado y usted ya no está identificado con la mente y con las posiciones mentales, y si su pareja ha hecho lo mismo, usted experimentará la felicidad del florecimiento de la relación. En lugar de reflejar el uno en el otro su sufrimiento y su inconsciencia, en lugar de satisfacer sus mutuas necesidades adictivas del ego, reflejarán mutuamente el amor que sienten en lo profundo de ustedes, el amor que viene con la comprensión de su unidad con todo lo que es. Ese es el amor que no tiene contrario.

Si su compañero está todavía identificado con la mente y el cuerpo del dolor mientras que usted ya es libre, esto representará un reto mayor, no para usted sino para su compañero. No es fácil vivir con una persona iluminada, o más bien, es tan fácil que el ego lo encuentra extremadamente amenazador. Recuerde que el ego necesita problemas, conflicto y enemigos para fortalecer la sensación de separación de la que depende su identidad. La mente del compañero no iluminado se sentirá profundamente frustrada porque sus posiciones fijas no encuentran resistencia, lo que significa que se tambalean y se debilitan e incluso corren «peligro» de derrumbarse completamente, lo que produciría la pérdida de la identidad. El cuerpo del dolor está pidiendo retroalimentación sin recibirla. La necesidad de discusión, de drama y de conflicto no se satisface. Pero atención: algunas personas que no responden, que se encierran, que son insensibles o están desconectadas de sus sentimientos pueden pensar, y convencer a los demás, de que son iluminadas, o al menos de que no hay «nada malo» en ellas y todo lo malo está en su compañero. Los hombres tienden a hacer eso más que las mujeres. Pueden ver a sus compañeras como irracionales o emocionales. Pero si usted puede sentir sus emociones, no está lejos del cuerpo interior radiante que hay bajo ellas. Si usted está fundamentalmente en su cabeza, la distancia es mucho mayor y necesita traer la conciencia a su cuerpo emocional antes de llegar al cuerpo interior.

Si no hay una emanación de amor y alegría, presencia completa y apertura hacia todos los seres, entonces no hay iluminación. Otro indicador es cómo actúa una persona en situaciones difíciles o amenazadoras o cuando las cosas «van mal». Si su «iluminación» es autoengaño del ego, entonces la vida pronto le ofrecerá un reto que sacará a flote su falta de conciencia en cualquier forma, como miedo, ira, actitud defensiva, juicio, depresión, etcétera. Si usted sostiene una relación, muchos de los retos le llegarán a través de su pareja. Por ejemplo, una mujer puede tener el reto de un compañero insensible que vive casi completamente en su cabeza. Se sentirá amenazada por su incapacidad de oírla, de darle atención y espacio para ser, lo que se debe a su falta de presencia. La ausencia de amor en la relación, que suele sentirse más agudamente por parte de la mujer que del hombre, disparará el cuerpo del dolor de la mujer y a través de él atacará a su compañero, lo culpará, lo criticará, le hará ver que está equivocado, etcétera. Esto a su vez se convierte en el reto de él. Para defenderse del ataque del cuerpo del dolor de ella, que ve como totalmente injustificado, se atrincherará aún más profundamente en sus posiciones mentales, mientras justifica, se defiende o contraataca. Eventualmente esto puede activar su propio cuerpo del dolor. Cuando ambos han sido dominados así, se ha alcanzado un profundo nivel de inconsciencia, de violencia emocional, de ataque y contraataque salvajes. No disminuirá hasta que ambos cuerpos del dolor se hayan reaprovisionado y entren en estado latente. Hasta la siguiente vez.

Esta es sólo una de un número interminable de posibles situaciones. Se han escrito muchos volúmenes y se podrían escribir muchos más, sobre las formas en que la inconsciencia sale a flote en las relaciones entre hombre y mujer. Pero, como dije antes, una vez que usted entiende la raíz de la disfunción, no necesita explorar sus innumerables manifestaciones.

Miremos de nuevo brevemente la situación que acabo de describir. Cada amenaza que contiene es una oportunidad de salvación. En cada etapa del proceso disfuncional que se desarrolla, es posible la liberación de la inconsciencia. Por ejemplo, la hostilidad de la mujer podría ser una señal para que el hombre salga de su estado de identificación con la mente, despierte al Ahora, se vuelva presente, en lugar de sentirse aún más identificado, aún más inconsciente. En lugar de «ser» el cuerpo del dolor, la mujer podría ser el conocedor que observa el dolor emocional en sí misma, accediendo así al poder del Ahora e iniciando la transmutación del dolor. Esto suprimiría la proyección compulsiva y automática del mismo hacia el exterior. Entonces podría expresar sus sentimientos a su pareja. No hay garantía, por supuesto, de que él escuche, pero le da una buena oportunidad de volverse presente y desde luego rompe el círculo malsano de la actuación involuntaria según viejos patrones mentales. Si la mujer pierde esa oportunidad, el hombre podría mirar su propia reacción mental-emocional al dolor de ella, su propia actitud defensiva, en lugar de ser la reacción. Podría entonces observar cómo su propio cuerpo del dolor se dispara y traer así conciencia a sus emociones. De esta manera, surgiría un claro y calmado espacio de pura conciencia: el que conoce, el testigo silencioso, el que observa. Esta conciencia no niega el dolor y sin embargo está más allá de él. Lo deja ser y sin embargo lo transmuta al mismo tiempo. Acepta todo y lo transforma todo. Se habría abierto una puerta para ella a través de la cual podría fácilmente unirse a él en ese espacio.

Si usted está habitualmente, o al menos la mayoría de las veces, presente en su relación, este será el mayor reto para su compañero. No podrá tolerar su presencia durante mucho tiempo y permanecer inconsciente. Si está listo, cruzará la puerta que usted le abrió y se unirá a usted en ese estado. Si no lo está, se separarán como el agua y el aceite. La luz es demasiado dolorosa para el que quiere permanecer en la oscuridad.


por Eckhart Tolle

sábado, 5 de septiembre de 2009

.Amores equivocados.




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Existen mujeres que cuando se enamoran sufren. "Sentir amor" para estas mujeres es fundamental para la vida… Se anulan a sí mismas, tienen permanente miedo al abandono, necesitan sentirse todo el tiempo "necesitadas" por el otro y se consideran la vía de "redención" de un varón por lo general desconsiderado, poco solidario, y hasta violento muchas veces. "Sentir amor" para estas mujeres es fundamental para la vida. Su concepción del "Amor" pasa por un sentido de entrega casi "religiosa", de sacrificio; e incluye la duda permanente en un vínculo que plantea inseguridades e incertidumbres de modo permanente.
Situaciones no resueltas por ellas, no enfrentadas, en relación con sus familias de origen, han fundado en estas mujeres un sentido sacrificial del amor de pareja.

Familias dependientes, que han sido testigos de hechos muy dolorosos, secretos, abusos, infidelidades, en su infancia.

El amor de pareja tiene un sólo patrón para su búsqueda en todas las personas : la historia del amor de la familia de origen. Sólo de allí y de nuestra relación con esa historia, todos aprendemos a buscar el amor.
Acceder a esa historia permite dejar de repetir relaciones, siempre sintiendo que "este sí es el hombre de mi vida"... porque en general estas mujeres suelen fundar estos vínculos con hombres que les aparecen como "hechos el uno para el otro"... hasta que es esa misma relación la que las lleva a que afloren antiguos -y muchas veces inconscientes- dolores de amor primario, familiar.
Estas mujeres necesitan enamorarse para reafirmar su autoestima a partir de carencias emocionales.
Esta es una clave de estos amores equivocados. Así se encuentran con varones que buscan en el otro "el alimento" para sus propias carencias, un "alimento" que tiene que cumplir la condición de no saciarlos nunca.
Ellas si no están enamoradas "se sienten mal consigo mismas", necesitan del enamoramiento o del sufrimiento posterior para sentir un bienestar que termina manifestándose más temprano que tarde a modo de malestar... así de paradójico.
Según factores educacionales, culturales, etc., estas mujeres persistirán en el sufrimiento que les depara esta pareja, o irán en búsqueda de la próxima. Difícilmente reconocen que el tema está en ellas.
"Se incapacitan" y necesitan del otro para sentirse completas algunas veces, y para poder sobrevivir otras. En general tienen historias de abandonos más o menos significativas; puede este haber signado su vida, o ser un pequeño episodio que parecía insignificante, pero tiñó toda la experiencia de contacto con el otro.
Sienten que el otro "cambiará" gracias a la entrega que su amor siempre conlleva. Buscan hombres con diversas patologías, pero que en general están impedidos de un encuentro franco, pleno, con el otro, y especialmente con ellas.
Entre las mujeres que tienen este modo de amar, se encuentra más que entre otras, la idea de la maternidad como "instinto", como un modo irrenunciable de realización, y no como opción en la vida. Esta no es puesta en duda, y los hijos muchas veces son sentidos como una "carga" más de esos amores.
Estas relaciones amorosas :
  • concluyen cuando el dolor se torna intolerable,
  • las repiten una y otra vez con la misma persona o con diferentes, o
  • pueden llevarlas a la destrucción psíquica y/o física.
Revertir esta historia requiere del compromiso profundo y pleno de la mujer que la padece.
Actitudes "ingenuas" o posicionarse en el lugar de "víctima de las circunstancias", sólo perpetúan el sufrimiento.
Salir de él requiere de VALENTÍA, del abandono de deseos reivindicativos, de la asunción de la RESPONSABILIDAD sobre la propia vida

sábado, 6 de junio de 2009

.Te amo.


[si en un lugar distante en el futuro nos vemos con nuestras nuevas vidas, te sonreíre con alegria, y recordaré como pasamos el verano bajo los árboles, aprendiendo el uno del otro y cultivando nuestro amor. El mejor amor es el que despierta el alma y nos hace pedir más, el que planta fuego en nuestros corazones y trae paz a nuestras mentes, y eso, es lo que tú me has dado. Eso el que espero darte para siempre. Te amo.]

jueves, 2 de abril de 2009

.Mi amor.


Iluminaste cada sombra mia,

por esto te amo.


No me dejaste darme vuelta,

por esto aun te amo más.


Me llevaste hasta el precipicio,

quería abandonarte.


Iluminaste cada sombra mia.


En el borde del abismo te miré,

recorrí la profundidad de tu alma,

solo habia sobredosis de amor.


Entendí al alma gemela.

Entendí el anam cara.

Entendí el amor.


A Néstor el amor de mi vida

De mi vidas


Néstor y Claudia 2009