
El Sexo: Portal a la Iluminación
Se preguntaron alguna vez acerca de este impulso, esta fuerza tan poderosa y movilizadora que es el deseo sexual? ¿Alguna vez se plantearon por qué sentimos eso? ¿Qué es lo que nos lleva a ansiar el contacto íntimo con el otro?En mi búsqueda de respuestas he llegado a concluir que la fuerza que se expresa a través de nuestros deseos e instintos, no es otra que la Fuerza de la Vida. Y como el impulso más primario de la Vida es el Amor, y el Amor es Expansión y Crecimiento… nuestra sexualidad, (al contrario de lo que por ahí nos enseñaron), no debería tener nada de prohibido, nada de oculto, nada de sucio o de vergonzoso. Más por el contrario, debía guardar un propósito profundo, un propósito loable y elevado, digno de los Seres Espirituales que somos.Resulta irónico pensar que la mayor parte de la humanidad debe de practicar el sexo, sin ser Consciente de lo que está haciendo, de lo que tiene en su Poder (por “ser Consciente” no me refiero al respeto de normas morales o profilácticas, sino al conocimiento del verdadero significado de la unión sexual y su papel Sagrado), y esto se evidencia en la abundancia de nombres vulgares y burdos con que se suele denominar al acto sexual y a los órganos implicados. Nadie que estuviera en pleno conocimiento del aspecto Sagrado de esta actividad podría denigrarla o rebajarla al grado de una simple conducta tosca, trivial e incluso humillante. Equivale a una herejía. Pero pocos se dan cuenta, y en el lenguaje cotidiano proliferan las voces con las que faltamos el respeto a nuestra propia naturaleza. Cuando en realidad, nuestra sexualidad, más allá de proveernos de un medio para la reproducción y el goce momentáneo, es una herramienta Espiritual, una herramienta de purificación y crecimiento que, bien utilizada, nutre nuestro cuerpo, lo distiende y fortalece, al tiempo que libera nuestra emoción y nuestra mente y es incluso capaz de elevar nuestra Conciencia. Pero para esto hay que saber practicar el sexo con Conciencia, y buscar la Conciencia a través del sexo.El sexo bien practicado obra el efecto de años de meditación en apenas unas horas, es una puerta inmediata a la iluminación.El orgasmo, “la pequeña muerte”, esa sensación de éxtasis en la que no hay pensamientos, donde no hay tiempo ni espacio, donde parece que todo se detiene pero todo vive y vibra a la vez; ese instante en que hombre y mujer son uno, un Todo, fusionados, y ya no se tienen en
